Damion Galgut - La promesa
Este libro habla de un país que nos queda muy lejos, Sudáfrica, con un conflicto racial aún muy profundo. El aparthaid acaba oficialmente en 1994, dejando un rastro de dramas y tragedias no solo en el pasado, sino también en el presente. De klerk fue el presidente que decidió desmantelar el regimen, lo que le valió el premio nobel de la paz junto a Mandela. A partir de entonces, solo han llegado presidentes de color al poder, por supuesto del partido ANC(Mbeki, Zuma...)
Si bien los autores de este país me parecen muy interesantes (Coetzee, Galgut)y los temas que plantean, es cierto que desgraciadamente no creo que el futuro de este pedazito de Africa vaya en la misma dirección que si literatura. Sudáfrica ostenta el tercer puesto en cuanto a criminalidad mundial, tan sólo por detrás de Venezuela o Nueva Guinea. Hay una media de 52 asesinatos al día. El problema podría explicarse con la gran tasa de pobreza, desigualdad, desempleo o corrupción, pero lo cierto, es que hay otros crimenes que están mas conectados con los valores y la tradicción de un pueblo en los que los sudafricanos tambpoco se quedan atrás. En una encuesta realizada por South African Medical Research Council, 1 de cada 4 hombres admitieron haber cometido una violación. La falta de empleo tampoco ayuda, y es que el pais cuenta con un 33% de desempleo. Que el mismo partido (ANC) lleve en el poder más de 30 anos, no es la mejor formula contra una rampante corrupción y una terrible gestión de la economía.
A menudo se ha culpado al regimen del aparthaid de todos los males que afectan al país y aunque sus politicas de discriminación son totalmente reprochables, no es menos cierto es que los problemas de hoy en día no solo se explican con la separación entre razas.
Volviendo a el libro, la historia gira entorno a una promesa incumplida que perseguirá a varias generaciones dentro de la misma familia.
Los Swart son blancos en Sudáfrica, que ya es mucho decir. Viven en una granja en Pretoria y sin ser realmente ricos, si que poseen una gran extensión de tierras. Amor, la hija menor del matrimonio oye a su madre en su lecho de muerte pedirle a su padre que le prometa que le entregaran la propiedad de una pequena casita a la sirvienta de la familia, Salomé. Esta habita desde hace muchos anos junto a su hijo Lukas en esta misma casa que pertenece a las tierras de los Swart, pero Rachel, la madre considera que es importante que ostenga también la propiedad de la misma.
Rachel - también llamada Ma - deja atrás a su marido, y a sus 3 hijos, Amor, Astrid y Anton. A partir de entonces asistiremos a 4 funerales - 4 partes bien separadas en el libro - de cada uno de los miembros restantes de la familia, exceptuando a Amor que será la única superviviente.
Una de las caracteristiscas que más me ha sorprendido del libro es la fluidez del narrador. Al principio, he de decir, que me pareció confuso y tuve que leer varios parrafos muchas veces, pero una vez más entrado en el libro, cambié de opinión y me resultó una maravillasa. De esta manera le da voz a todos los personjes - excepto casualmente a Salomé, la única voz negra. A veces nos habla incluso desde una persona que acaba de fallecer, otras veces apela directamente al lector y nos habla de tú, y todos estos cambios a veces en el mismo parrafo sin previo aviso.
En la novela encontramos por todas partes la superioridad de los blancos, el odio a los negros, la discriminación, y también el resentimiento por parte de los negros. Por ejemplo, al final del libro cuando Amor por fin puede entregarle a Salomé de la casita en la que lleva viviendo desde hace más de 30 anos, su hijo Lukas le recrimina cómo no ha sido capaz de hacerlo antes, cómo la casa se cae a pedazos y cómo Amor es una más de ellos, de los tantos blancos que les han esclavizado y apartado durante tanto tiempo.

Amor es el único miembro de la familia que intenta por todos los medios llevar a cabo la promesa que realizó su madre a su padre, pero tan solo recibe oposición por parte de todos sus familiares e incluso del parraco y el ministro que también están interesados en sus tierras. Desencantada con la situacion en el país, desaparece y podemos descubrirla más tarde cuidando a enfermos de sida - quizá intentando resarcir su parte de culpa. Además, en una priemra parte la vemos emparejada con otra mujer y a continuación con un hombre casado, tampoco nadie sabe nunca como contactarla y no muestra ningún tipo de apego con cosas materiales - es decir se encuentra concetrada en su trabajo de enfermera y no quiere saber nada más.
"Todavía no le ha pasado la historia" - se menciona cuando la pequena Amor, tan inocente insiste en hacer cumplir la promesa de su fallecida madre.
El hermano Antón, también es una figura interesante. Huye del ejercito tras la muerte de su madre, y vive de manera muy rudimentaria entreviendo a veces a Desiré, hija de uno de los politicos más importantes del país, encargado de mantener el Apartheid. Anton llevará una vida aburrida, vacia con un matrimonio sin amor y al final decidirá suicidarse.
La otra hermana restante, Astrid, llevará una una aventura fuera del matrimonio, con un politico de la ANC - negro. En el libro nos cuenta, como nunca se sintió atraida por los negros hasta hace poco - cuando el país empezó a cambiar? o cuando los negros también adquirieron poder, estatus y con ello también aumentó su poder adquisitivo ?
Por último, una frase del chofer de la familia Lexington que me hizo reflexionar, y supongo que refleja la dificultad de ponerse de acuerdo dentro de un "Mismo grupo" o de diferentes interes: "it is not always possible to please two white people".
Ojala me equivoque pero este libro me hace pensar una vez más - Coetzee- que el futuro de una Sudafrica potente y civilizada no es posible, y que se convertirá en un pais fallido, donde la violencia campa a sus anchas, tan solo salvado por unos paisajes maravillosos.


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